domingo, 9 de mayo de 2010

De cursilerias

¡Qué maravillosas son las cursilerías!, ¿a poco no? Somos a veces tan patéticos en aceptar que somos humanos que nos empeñamos tanto en decir que somos hombres o que somos mujeres. Por ejemplo, las mujeres hemos empleado el último siglo en decirnos que somos mejores que los hombres, que queremos libertad (de dinero, de trabajo, de sexualidad, de decisión, de maternidad, de participación social y política), que podemos hacer esto y aquello y mejor que o más que. Por supuesto, no está mal hacer de lado el maldito machismo, pero nos ha pasado algo muy malo y no lo hemos comprendido, no se le ha visto. En ese proceso se ha perdido mucho, cierto, sí, se ha ganado mucho también, pero se ha perdido tanto que no se podrá recuperar. En el camino hemos dejado por igual caballerosidad que feminidad. La esencia del hombre, la esencia de la mujer, se han extraviado en una vana competencia de poderes. Hombre y mujer son complementarios, son el ensamble perfecto de la naturaleza. Continuará...

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